Fantasmas
El origen de los fantasmas data
desde épocas remotas, se ha hablado de ellos en casi todas las culturas. Desde
siempre han existido testimonios y relatos sobre estos seres, siendo elemento
de historias, mitos y leyendas muy populares. A lo largo de la historia, la
gente ha creído en lo sobrenatural cuando se encuentra ante un hecho
incomprensible.
Etimológicamente, la palabra
fantasma se deriva del griego phainesthai,
que significa: aparecer, mostrarse, hacerse visible, brillar. Para los griegos,
fantasma significaba reflejo y hacía alusión a las imágenes que podemos crear en nuestra
mente. En psicoanálisis, esta palabra se
utiliza para hacer referencia a una serie de imágenes mentales o recuerdos, que
logran perturbarnos.
Actualmente, la forma más común
en la que se utiliza la palabra fantasma es para referirse a la personificación
de espíritus o almas que se manifiestan entre los vivos, de forma perceptible y
generalmente, en los lugares que frecuentaban mientras vivieron o asociados con
personas cercanas. Creer en fantasmas es
la creencia paranormal más común del planeta.
Al tocar este punto, será
inevitable dejar de hablar sobre la muerte, experiencias cercanas con espíritus
y demás creencias que se extienden hacia otras dimensiones. Es un tema que va ligado a lo espiritual y
religioso. Quien cree en fantasmas, es casi seguro, que creerá que existe una
vida después de la muerte.
Algunos grupos consideran a los
fantasmas como almas que penan porque no pueden encontrar descanso tras su
muerte y quedan atrapados entre este mundo y el otro. La creencia general
supone que un alma no encuentra descanso porque ha dejado una tarea inconclusa. El alma puede aspirar a encontrar
el cielo, el infierno o el purgatorio, dependiendo de cómo fue su vida en la
tierra.
Es común que alguien que pierde a
un ser querido lo siga viendo en forma de fantasma. Es una manera de
tranquilizarse y resignarse, de saber que a pesar de lo sucedido, pueden seguir
teniendo un acercamiento y comunicación.
De acuerdo con las creencias espirituales, culturales y religiosas de
cada quien, será la manera en la que se encontrará con un fantasma.
La mayoría de los fantasmas que
la gente ve están en ellos mismos, son proyecciones mentales para manejar
ciertas situaciones; dependiendo de sus creencias tratan de buscar la respuesta más lógica. A pesar de que
esta sea una creencia universal, cada quien tiene su propia imagen acerca de un
fantasma y lo describe de manera única y personal.
En la mayoría de las culturas,
los fantasmas se asocian con una sensación de miedo, otras veces esta creencia
es confortante porque se les ve como protectores. Es común que estos seres sean
perceptibles en la oscuridad y en la soledad. En la noche hay sombras, luces,
silencio y se escuchan sonidos que normalmente en el día no se logran escuchar.
Todo esto ayuda a la visión de fantasmas.
En el cerebro existe un proceso
que completa lo que falta según nuestros conocimientos. Es necesario para dar
un sentido lógico a las cosas que parecen no tenerlo. Generalmente, la cultura
en la que nos encontramos inmersos nos enseña a creer en fantasmas. Nuestros
padres y nuestros abuelos nos han enseñado a ponerle nombre a todas las cosas
que desconocemos o no llegamos a comprender. En este caso, los fantasmas son
una serie de acontecimientos fácilmente explicables pero mal interpretados, que
por la imaginación, sugestión o diversas creencias, terminamos considerándolo
como un acontecimiento paranormal.
Entre las características que un
sujeto presenta al estar frente a un fenómeno que considera paranormal están:
sentirse vigilado, sensación de frio, escuchar extrañas frecuencias o ver cosas
inexplicables, etc. Pueden ser consideradas como aspectos de la sugestión, de
cuadro de paranoia, de alucinaciones, etc.
Así pues, cuando alguien afirma
que vio un fantasma es de suponerse que vio una luz, una sombra, escuchó un
ruido o algo se movió; si el sujeto no
investiga y trata de darle una explicación coherente, dirá que acaba de
acercarse a un hecho paranormal. Las personas que se guían por la curiosidad,
al tener una experiencia de este tipo prefieren investigar y finalmente
encuentran una respuesta lógica a lo que sucedió.
La creencia de fantasmas se
extiende por todo el mundo, pero algo no debe de ser verdad porque mucha gente
lo crea. Creer que existen almas divagando entre los vivos es creer en la
existencia de una vida después de la muerte, esto nos tranquiliza al momento de
tener que vivir una pérdida.
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